jueves, 11 de diciembre de 2008

CADENAS MUSCULARES (2ª parte)

El cuerpo debe aceptar el tratamiento que le propongamos

Por ejemplo, el tratamiento para las cadenas mio-fasciales deberá te¬ner en cuenta la calidad de la trama fascial. Para pedirle que vuelva a dar el alargamiento, todavía debe estar en disposición de hacerlo. Cuando se conocen las relaciones estrechas de las fascias con la nutrición, el drenaje, la defensa, nos damos cuenta de que la recuperación de su fisiología me¬cánica sólo será posible si la ayudamos en otras funciones. De ahí la importancia del enfoque manual en el campo visceral y craneal. La relación “continente-contenido” está en la base de la comprensión y del tratamiento.
Como que se ha obtenido la remodelación de las fascias por el tratamiento de las cadenas, sólo entonces podremos re-armonizar de forma eficaz y duradera su movilidad.
El cuerpo humano durante la bipedestación y la marcha ha de luchar contra la gravitación manteniendo el equilibrio; que es dado por la acción de diversos músculos que iré desarrollando detalladamente.

Revisión de la anatomía y biomecánica
Cadena estática posterior (CEP)
• La hoz del cerebro.
• El ligamento Cervical posterior.
• La aponeurosis dorsal.
• La aponeurosis del trapecio.
• La aponeurosis del cuadrado lumbar.
• La aponeurosis lumbar.
El equilibrio propio del cuerpo está basado en un desequilibrio basta señalar varios puntos importantes tales como:


• La línea de gravedad cae delante de los maléolos.
• El peso de la cabeza esta colgando delante con relación a esta línea es decir quedan 2/3 por delante de la línea de gravedad y 1/3 por detrás de la misma.
• El resultado de ese desequilibrio anterior alto y bajo, tensa las fascias posteriores preferencialmente (ligamento Cervical posterior, aponeurosis dorsal y lumbar). Estos elementos conjuntivos forman la cadena estática posterior.
• La cadena estática posterior tiene las cualidades de economía y sobre todo de propioceptividad para gestionar el re-equilibrio por las informaciones que envía a los músculos paravertebrales.
• Ya que el hombre esta construido en un desequilibrio anterior, es normal que los factores estáticos estén localizados preferencialmente hacia atrás para oponerse a ello.
Las fascias bajo diferentes formas, están presentes en todo el cuerpo y lo compartimentan. Tienen un papel que ha sido poco puesto de manifiesto: el de formar el envoltorio periférico del cuerpo. Esta fascia periférica se comportará como el envoltorio de un muñeco hinchable.
¿Hinchado, por qué?
• Por la presión intra-torácica.
• Por la presión intra-abdominal.
• Por las presiones internas.
La estática depende de cuatro factores :


• El esqueleto: cadena ósea.
• Las fascias: especialmente cadena facial posterior valorada por lo dicho anteriormente sobre el desequilibrio anterior.
• La presión intra-torácica.
• La presión intra-abdominal.
Estos dos últimos dan una respuesta al desequilibrio anterior por un apoyo anterior hidroneumático (estabilidad). La relación fascias-presiones internas es el principal factor de la estática.
¿Y los músculos?
Aunque la concepción clásica les atribuye mucho valor en esta función estática, sólo tienen un PAPEL SECUNDARIO. En efecto, no están hechos para una acción constante, gastarían dema¬siada energía, se contracturarían sin respetar ni la ley de economía ni la ley de confort.
LA PRUEBA: retiremos al sujeto este apoyo confortable y económi¬co haciéndolo adelgazar rápidamente. Se “deshincha” el continente, es decir, las fascias son más grandes que el contenido, los músculos tienen entonces que asumir esta función está¬tica constante.
Resultado, en todas las personas que pierden peso con demasiada ra¬pidez aparecen:
• Contracturas paravertebrales (se reclama demasiado al músculo).
• Tendinitis (la inserción se acopla mal con una tensión continua).
• Una gran fatiga (escapes de energía por la vía muscular).
• En una segunda etapa, las fascias se retractan, se ajustan al contenido, el cuerpo recupera sus apoyos a nivel de su envoltorio periférico, los mús¬culos pueden relajar su esfuerzo y la sintomatología citada anteriormente desaparece.
• La gravitación pone en valor la relación fascias-presiones internas y potencia la reacción de las fuerzas internas.
¿Y el equilibrio?
Los músculos espinales son correctores, guardianes del equilibrio, ac¬tuarán a “bocanadas”, o por “ráfagas”, causando oscilaciones antero-posteriores (relación con las cadenas rectas), pero también circulares (rela¬ción con las cadenas cruzadas).
Al elegir esta posición relativamente en des-equilibrio hacia delante, el cuerpo mantiene las cadenas musculares posteriores en estado de vigilan¬cia (seguridad). Las informaciones propioceptivas participan en la recar¬ga del sistema reticular. Es importante señalar esta preocupación de re¬cuperación de energía en el funcionamiento del cuerpo.
Además, esta posición reduce la inercia del cuerpo, que será puesto en movimiento rápidamente.
Actualmente, la tecnología aeronáutica trata de construir aviones Estables, por lo tanto, manejables. Esta evolución se ha hecho posible por el progreso de los ordenadores que aportan las correcciones y la fiabilidad. Nos podemos maravillar con estos progresos, pero este acontecimiento me recuerda la reacción de Monsieur Jourdain, ya que hace mucho tiempo que la fisiología humana ha adoptado y probado la justeza de esta solución: nuestro cuerpo es inestable (oscilaciones de la línea de acedad) y sus ordenadores, cerebelo, oído interno, cerebro, no tienen equivalentes todavía.

Sistema de auto-crecimiento

El crecimiento va acompañado de un “borramiento” de las curvaturas cervical y lumbar y de un enderezamiento de la columna dorsal. Cuanto más erguidos estamos, más precario es el equilibrio. Cuanto más se adopta la posición erguida, más se reclama a las fascias en el sentido vertical. Se registra un acercamiento de la línea anterior y de la línea posterior del cuerpo hacia la línea de gravedad (que es la resultante). Lo que se gana en acercamiento se recupera en un plano vertical. Pero, todo esto también va dirigido a una disminución de la estabilidad, por lo tanto, de una mayor solicitación de las fascias posteriores. A partir de esta tensión del ligamento cervical posterior, de la aponeurosis dorsal y de la aponeurosis lumbar, se organizará el sistema de auto-crecimiento.

Como se tensa el plano fascial posterior, puede convertirse en un tabique de fijación para los músculos que se insertan en él. El cráneo, el tórax y la pelvis se convierten en zonas de relativa fijación.

A nivel lumbar.

La aponeurosis lumbar solicitada en el sentido vertical provocará la supresión de la lordosis lumbar por sus relaciones con las apófisis espinosas.
Si se tiene que utilizar la musculatura para confirmar el auto-crecimiento, podrá servirse de la caja torácica y de la pelvis como zona de fijación. El músculo cuadrado lumbar, presenta tres tipos de fibras:

• Fibras verticales que unen la última costilla (tórax) con la cresta ilíaca (pelvis).
• Fibras oblicuas que unen la última costilla (tórax) con las apófisis transversas de las cinco vértebras lumbares.
• Fibras oblicuas que unen la cresta ilíaca (pelvis) con las cuatro primeras transversas lumbares.
En el sistema de auto- crecimiento, las fibras verticales sufren una influencia excéntrica por el hecho de una puesta en tensión de todo el plano posterior. Las fibras oblicuas podrán actuar a partir de sus puntos fijos torácicos e ilíaco. La resultante de su acción es el enderezamiento de la columna lumbar. Esta acción, es parecida a la resultante de los músculos isquiotibiales y de los gemelos, que tanto pueden efectuar la flexión de la rodilla, como la extensión. Su acción es inversa en función de sus puntos fijos de inserción.
El plano más posterior.
L3 puede ser arrastrada por las fascias lumbares del dorsal largo (procedente del hueso ilíaco y que se inserta en las transversas de L3).

En el sistema de auto- crecimiento, el tórax sirve de punto fijo a los músculos espinales.
• Epiespinosos
• Dorsal largo (porción torácica)
• Iliocostal
Estos músculos pueden influir desde el tórax sobre el retroceso de L3, es decir, el ápex de la curvatura lumbar. La suma de estas dos influencias confirma la posibilidad de des-lordosis lumbar.
El plano anterior
Participación de la cadena de flexión CDF que colabora: por su tono de base por medio del sistema antigravitacional, por sus contracciones voluntarias por medio del sistema de auto-crecimiento.

Esta actuación de la CDF tiene dos ventajas:
• Favorecer una pelvis fija para la musculatura posterior.
• Aumentar la presión intra-abdominal. Pudiendo ayudar el contenido a modificar la pared posterior del continente.
En efecto, la presencia de la aorta en la cara anterior de los cuerpos exige la protección de las estructuras óseas y del lecho fibroso pilares del diafragma (paso a este nivel de la línea de gravedad). Se comprende que a la altura de la columna lumbar no haya sistema anterior de crecimiento, ya que no es aconsejable la “cercanía” aorta. Se comprenderá que a nivel cervical, por razones idénticas, el sistema de auto-crecimiento estará detrás de la columna y que los músculos presentes en la cara anterior, con su potencia “ridícula”, tengan otro papel.
La columna lumbar, así, enderezada sirve de punto fijo al músculo transverso del abdomen. Durante el crecimiento, el transverso se contrae, acercando la línea anterior a la posterior y facilitando dicha actitud. Además, el diafragma gana longitud en su dimensión antero-posterior y no va en contra de este nuevo posicionamiento que ocasionará la elevación torácica.

A nivel dorsal.

Se ha empezado a explicar la necesidad de una superficie lisa para el deslizamiento de la escápula y para la adaptación a la gravedad.
La columna dorsal, por tanto, no puede estar equipada con voluminosos músculos en su famosa zona ingrata. Quedan dos posibilidades para este sistema de crecimiento; en primer lugar, colocar los músculos por encima y por debajo de esta zona ingrata; segundo, reclutar lateralmente a nivel de las cadenas cruzadas que detallaremos más adelante.
En primer lugar:
• Por encima: se encuentra el serrato dorsal craneal.
• Por debajo: el serrato dorsal caudal.
• Su acción conjugada a través de la aponeurosis dorsal da una resultante de des-cifosis.
En segundo lugar:


• Se reclamarán las cadenas cruzadas que salen de la línea alba con los oblicuos mayores, más serratos mayores, más romboides.
• Este cinturón, al contraerse, acerca las líneas anteriores y posteriores. Ello favorece el sentido del “borramiento” de la curvatura dorsal y del crecimiento.
• La contracción de esta cadena cruzada aplica los omóplatos sobre la parrilla costal. Los omóplatos actúan como rótulas de extensión por la caja torácica. Este sistema es especialmente activo para el crecimiento.
Es importante observar que este sistema de “borramiento” de las curvaturas (crecimiento) sólo puede funcionar si las estructuras mio-fasciales conservan sus posibilidades de alargamiento, si no es así, los mismo músculos pueden provocar el efecto inverso, es decir, el aumento de las curvaturas y el hundimiento.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
•L. Busquet (2002) Las Cadenas Musculares tomo 1 ed. 6 editorial Paidotribo Barcelona- España Pág. 180
•P. Souchard (2005) Principios de la Reeducación Postural Global ed 1 editorial Paidotribo España Pág. 83.